Dar la mano es una de las costumbres más universales que hay. Podemos hacerlo como saludo, como despedida o para cerrar un trato. Las razones pueden ser varias. Y seguro que tú estás muy acostumbrado a hacer este gesto a diario. Pero, ¿sabes realmente qué significa? ¿Sabes que existen muchas formas de dar la mano? ¿Sabes que cada una de ellas puede revelar mucho sobre una persona?  

 

Haciendo historia

Desde que el ser humano existe, cada cultura ha ido desarrollando diferentes formas de saludarse. Ya en la lejana época de las cavernas, cuando dos cavernícolas se encontraban, lo habitual era que ambos levantasen los brazos mostrando las palmas. De esta manera dejaban ver al otro que no escondían ningún arma. Con el paso del tiempo, esta costumbre ha ido derivando en otras, como puede ser la de mostrar la palma de la mano levantada para saludar, hasta llegar a lo que hoy en día conocemos como el típico apretón de manos, una de las formas más extendidas de saludo en todo Occidente.

El tacto constituye uno de los sentidos esenciales para el ser humano. No es casualidad que la piel sea el órgano más extenso que tenemos en nuestro cuerpo. Como seres sociales que somos, el tacto es imprescindible en nuestra forma de comunicarnos con los demás. En cuestión de segundos, un simple acto como el de estrechar la mano, nos permite sentir a la otra persona y establecer una relación de confianza o desconfianza en función de lo que percibimos de ella y las sensaciones que nos provoca.

La forma de saludarse y dar la mano varía en cada región del mundo. Cada sociedad y cada cultura tienen sus propias normas que pueden ir variando con el paso del tiempo. Si olvidamos tener en cuenta estas variantes y realizamos el saludo de manera inadecuada, la impresión que causemos puede resultar bastante negativa. Y probablemente esa impresión poco afortunada quede en la mente de la otra persona durante bastante tiempo. Esto se debe al hecho de que las emociones negativas quedan almacenadas en nuestro hipocampo, la zona cerebral que interviene cuando se trata de evaluar un peligro. Un sentimiento negativo respecto a alguien, le indicará a nuestro cerebro que esa persona nos inspira escasa confianza y que puede constituir una amenaza para nosotros. Por ello, se encargará de dejar almacenada la experiencia para recordárnosla cuando lo considere necesario para nuestra seguridad.

Algunos consejos

Hay que recordar siempre que los apretones de manos tienen una importante característica cultural. En algunas culturas, lo educado es dar la mano de forma suave y breve, mientras que en otras, se considera más apropiado un apretón de manos vigoroso y prolongado. Si queremos hacerlo de la forma más adecuada posible, lo mejor es seguir el sabio consejo del viejo dicho: “donde fueres haz lo que vieres”.

Un consejo recomendable a seguir en cualquier caso, es mirar a los ojos a la persona a la que vas a dar la mano. Cuando nuestra mirada se cruza con la del otro, le estamos haciendo saber que nuestra atención está puesta en él. Le estamos dando valor y reconociendo su importancia. Por eso es un gesto fundamental que debemos tener en cuenta cuando extendemos nuestra mano para ofrecérsela al otro.

Como hemos comentado, existen diversas formas de dar la mano. Hay que tener en cuenta que cada cual puede tener su particular estilo en función de su cultura y su propia personalidad, pero hay algunos tipos de apretones con los que debemos tener especial cuidado:

– Cuando alguien nos ofrece la mano con la palma hacia abajo, suele hacer referencia a que se trata de una persona de carácter dominante o que se considera superior. Por el contrario, cuando la mano se ofrece con la palma hacia arriba, se está demostrando sumisión y apertura al otro. Si nos ofrecen la mano con la palma hacia abajo y pretendemos girarla para dejar claro que somos nosotros los que ostentamos la posición superior, cometeremos un error. Dará la impresión de que estamos echando un pulso y crearemos una situación que puede resultar violenta para las dos partes. Ofrecer la mano con la palma perpendicular al suelo siempre es la mejor opción. De esta forma se estará estableciendo una posición de equilibrio e igualdad entre ambos.

– El apretón de manos tipo guante, muy utilizado por los políticos, también es un estilo con el que debemos tener ciertas precauciones. En este tipo de apretón, se utilizan las dos manos para cubrir la de la otra persona. Aunque como su nombre indica, suele usarse a menudo por los políticos, es un error hacerlo a menos que se tenga confianza con la otra persona. Resulta bastante personal y a muy poca gente le gusta que un desconocido se tome esa familiaridad. Lo mejor es evitar arriesgarse y estrechar la mano con normalidad.

En resumen

Dar la mano a alguien es un acto que nos resulta bastante habitual, pero que debemos cuidar para asegurarnos de que lo realizamos de manera adecuada. Tenemos que tener en cuenta las normas sociales de la cultura a la que pertenece la otra persona y evitar resultar dominantes. Hacerlo de manera correcta, puede decir mucho sobre nosotros y dejar una grata impresión en el otro. Si alguien nos ofrece la mano de forma excesivamente suave o excesivamente vigorosa para nuestro gusto, tratemos de evitar hacer muecas de desagrado y aceptémoslo como parte de su cultura y personalidad. Si logramos que la persona que tenemos en frente se sienta cómoda con nosotros cuando le estrechamos la mano, habremos ganado muchos puntos para iniciar la relación de la mejor manera posible.